Ella, verde, y él, azul, dándose un beso.
Dicen mucho los testigos, que él es alto, que es etéreo
Y que mueve mares, sacude pueblos, su aliento,
Capaz de arrollar con fuerza y mecer con ternura, es el viento.
Él juega con ella, con un verdor que a diferencia de él, no es eterno.
Ella es frágil, y fue más de lo que es, de lo que hoy vemos
Hace años aún no estaba marchita, antes de que vinieran ellos,
Ahora poco queda de su estampa florida, pero él sigue imponente y bello
Acariciando con su aliento las colinas de su cuerpo,
Y la ve aun vivaz, como hace tiempo.