Sin rima y escrito del tirón, sin depurar, directamente desde algún lugar de mi mente a vuestra pantalla:
Ella era un suspiro en un sueño húmedo,
Una frase vacía de sentimiento.
Ella era Lady Godiva sobre una Harley Davidson.
Parecía una muñeca grunge rota
De ojos grandes y de halógeno
Pisaba el asfalto con sus pesadas botas
Y revolvía el mundo con su danzarina boca.
La vida gris se deslizaba a su paso
Y ella solía resumirla retorciendo una mueca de disgusto en sus labios.
Era un monumento a los caídos de cabello alborotado.
Su felicidad maniatada se retorcía
En la cárcel fría del sarcasmo
Aterrorizada por su debilidad
Y débil por estar aterrorizada.
Los días retozaban y partían
Pues no querían acariciar con ella
La amargura psicodélica en la que se abrigaba.
Sus labios vibraban en las entrañas de la noche
Cantaban espasmos,
Cazaban espantos.
Bailaba en las tinieblas porque allí no la verías
Refugiándose de la cordura impuesta,
Distante en el mundo que había creado ella
Sueños deshechos caían de sus bolsillos.
Ella ya no te dirá nada.
Prisionera en una de esas películas de cine mudo,
Monumento a lo que fue,
Fue tu tazón de chocolate en el violeta invierno,
Vaciaste toda la dulzura que albergaba.
Ahora quedan colillas apagadas,
Púas sin guitarra.
Nada.